
El cantante habla de sus
20 años de carrera musical, en los que ha grabado más de 110 canciones.
Hace dos décadas la
música llanera no le interesaba mucho. Su pasión era el deporte: en 1992 fue
arquero de microfútbol de la Selección Casanare, y como estudiante de
bachillerato del Braulio González, de Yopal (Casanare), creía que su vida iba a
terminar como licenciado en educación física, pero, años después, resultó con dos nominaciones al Grammy latino,
ambos premios esquivos.
Acaba de grabar un demo de música llanera para
participar en un concurso a nivel Latinoamérica. Lo hace en un estudio en el
barrio Villa Codem, de Villavicencio. No da detalles. Le interesa promocionar
su disco de lujo ‘20 años de joropo, vida musical’. Por eso, sale de grabar y
baja para la entrevista.
Lo acompaña el productor del demo y su esposa
–lleva mes y medio de casado tras cinco años de noviazgo–. Se le ve feliz: dice
que el disco, con 6 CD’s y cerca de 80 canciones suyas, en pocos días se ha
vendido muy bien. Es la recopilación de sus 20 años de carrera artística, desde
que grabó en casete el álbum Romance del coleador (1993), hasta su más
reciente, ‘No me recoja el envase’.
Pero su cumbre artística la tocó en 2008 y 2009 con
dos nominaciones a los Grammy latinos por los discos ‘Nuevo Joropo Colombiano’
y ‘No le Camino más’. Este último, lo ha marcado comercialmente, pero
espiritualmente ha sido ‘El chino de los mandados’.
Con ese reconocimiento vino el boom de los
conciertos; logró construir su cabaña ‘Pan de pobre’ y hace poco ‘Cholo’
Valderrama, su amigo y quien le ganó el Grammy en el 2008, le vendió 50
hectáreas de su fundo. Allí quiere construir un nuevo hogar. Por ahora vive en
Bogotá con su esposa que, al final de la entrevista, se rehúsa a la foto, pero
es la misma novia con la que duró cinco años.
Esta fue la entrevista:
¿Antes de grabar ‘Dónde andará mi muchacha’ (1993),
que incluyó en su primer trabajo musical, quién era Walter Silva?
En ese momento yo era estudiante de bachillerato en
el colegio Braulio González, de Yopal, Casanare. No me interesaba, la verdad
mucho, la música llanera, Yo era muy buen deportista y mi tiempo lo dedicaba al
deporte.
¿Si tanto le gustaba el deporte, por qué se dedicó
a la música?
Grabé por curiosidad. Había en Yopal un señor José
Suárez, tenía un programa radial, ahí para los espontáneos. Y él se inventó un
sello disquero, yo grabé ‘Donde andará mi muchacha’ y le dije que lo sacara. Yo
ni tenía tiempo ni plata para sacar eso, y él lo sacó al mercado y ahí nos
pegamos (…) fue un suceso musical en Casanare, no me puedo engañar, pero no
salió de allá.
Ahí vio la música como posibilidad…
No le dedicaba mucho tiempo a eso, ya cuando me di
cuenta de que tenía que trabajar de alguna manera para sostenerme, fue que mire
por la música como una posibilidad, pero no fue de la noche a la mañana que
empecé a sostenerme cantando, sino después de muchos discos.
¿Cuánto tiempo pasó para que su música empezara a
‘pegar’?
Siete años y 5 casetes (…) Cuando grabé ‘A que te
dejas querer’, ahí sí la cosa tomó un rumbo, un norte y una responsabilidad. Me
abrió las puertas en el Llano, ya después surgió el proceso ascendente, uno
tras de otro, luego ‘pegué’ mucho más ‘Ríos de trago’, después apareció ‘Ya no
le camino más’, ‘El chino de los mandados’, que sonó más. Y ahora con el disco
que quiere sonar, que es ‘No me recoja el envase’, y no puedo decir que ha
sonado como los otros, porque no me puedo engañar.
¿Cuál ha sido la felicidad más grande como artista?
Sin duda, los Grammy latinos (2008 y 2009), las
nominaciones. Esa es una experiencia que ojalá todos los cantantes del llano
pudieran lograrla por felicidad personal y por el joropo mismo, sin duda, es el
punto cumbre que yo he tenido.
¿Hay algunos que dicen que para la nominación hay
que estar en la ‘rosca’?
Es la mediocridad del joropo joven, ellos mismos se
cierran las puertas, nosotros nos unimos a un gerente payanés, un señor
payanés, que tiene una disquera (Vibra Music) y él por iniciativa propia
inscribió sus productos, no solo a mí y a ‘Cholo’ (Valderrama). Logró un Grammy
con la Filarmónica de Bogotá y con Juan Piña y una nominación de Reynaldo
Armas. Esa es una política empresarial, pero si los muchachos jóvenes en medio de
su envidia y mediocridad no se acercan a una disquera jamás lo van a lograr,
porque eso se llama ser ciegos y no querer salir adelante, uno no puede darse
el lujo de seguir grabando en el Llano con producciones ‘Pepito Pérez’ y creer
que uno tiene una disquera, las disqueras son cosas serias, de hecho con las
disqueras uno no gana un peso, por el contrario, antes pierde, pero se obtienen
cosas muy grandes.
¿Qué piensa entonces de esos comentarios?
Siempre he criticado ese comentario. De eso sufre
la nueva generación del joropo, de envidia, de estrellas, de gente que los
promociona, por políticos o medios de comunicación y ya quieren pasar por
encima de ‘Cholo’ o Juan Farfán. A mí me tocó la época de Villamil Torres hacia
acá, porque atrás fue muy bonita época porque no había tanta estrella que
quisieran a codazos abrirse puertas, de allá acá me ha tocado liderar a mí una
corriente de cantantes jóvenes.
¿El momento más difícil de su carrera?
Cuando salió el primer disco mío. Cuando llegaron a
Pore (Casanare), mi pueblo, a vender un casete. La gente se burlaba del casete.
Algunos decían que preferían limpiarse el rabo con los cinco mil pesos.
¿Y las canciones que más lo han marcado?
Comercialmente, ‘Ya no le camino más’, y
espiritualmente, ‘El chino de los mandados’
¿Se le subió la fama cuando empezó a ‘pegar’ sus
canciones?
Me la subieron como un arma destructiva, como el
talón de Aquiles me crearon esa imagen de mala gente, de orgulloso y de creído,
pero la gente empezó a desechar ese comentario (…) Tuve fama de creído, pero
siempre he culpado a la música llanera de habérmela creado como arma en mi
contra.
¿Quién le creó esa fama?
La gente o los compañeros. Cuando yo empecé a
cantar, vea hermano, había una corriente muy difícil. La generación del joropo
actual es la más difícil y nadie puede negar que yo lidero esa corriente, de 20
años para acá. Yo soy la persona que más suena de siete años acá, y entonces
eso ha sido difícil, no crea, eso no tiene sus partes negativas, los muchachos
quieren salir adelante y son muy jodidos, me lo han dicho en mi cara: yo quiero
grabar para sonar más que usted. Hay mucho mánager que ha dicho que el objetivo
es sonar más que Walter Silva, error, es una generación difícil, yo callo las
orejas. Si yo fuera orgulloso no hubiera aceptado estar en los premios Corculla
y ahí me tienen compitiendo con puros muchachos, excepto Carlos Rico que es una
persona que yo admiro mucho, que canta mucho, y debe ganar.
Hace un tiempo lo criticaron porque se pasó de
copas en un evento. ¿Qué pasó?
Yo no estaba cantando. Hace año y un mes había un
coleo de cantantes en Yopal, ese día, 25 de agosto, cumplen años dos hijos
míos, entonces yo bajé de Bogotá, de sacar a mi mamá de una clínica para
dejarla en casa y me vine para Yopal, yo quería saludar a mis dos hijitos. Me
dio por tomar y le dije al organizador del coleo: primo, yo no voy a cantar,
voy a ir a tomar a la manga. Me metí a los dos de la tarde a tomar cerveza con
un amigo, me emborraché. Entonces el ‘Cholo cantó’, el sí cantó. Yo desde temprano
dije no canto, y en medio de una borrachera, un cantante joven me ofendió y yo
le zampé la mano, así fue de sencillo, detrás del escenario, no fue frente a la
gente, pero como yo era el conocido, los medios titularon que yo me había
tirado la fiesta, noticieros, periódicos. Como a los tres días nos pedimos
perdón (con el cantante).
¿Se arrepiente de lo que ocurrió ese día?
Me arrepentí tanto que duré un año y cinco días sin
tomar un grado de alcohol, porque yo no he sido tomador, no me ha gustado el
trago, me lo tomo sabroso cuando quiero, pero no me hace falta.
Pero el más reciente trabajo es ‘No me recoja el
envase’. ¿No se contradice?
Es una canción como para ‘pegarla’ en los
borrachos, pero no soy tomador, para nada.
¿No le fue bien con la canción?
Ya me di cuenta que ya la gente la corea. Toda
canción es valedera, lo que pasa es que, lo de ‘No me recoja el envase’, ya
saben que yo no vivo de esas vainas, yo caí en la trampa, de pronto, de querer
volver a sonar muy fuerte y las canciones no hay que forzarlas, esa canción
lleva un año y hasta ahora la gente la empieza a corear. Fue difícil y además
que tengo un antecedente muy duro que es ‘El chino de los mandados’, que
difícilmente iba a dejar salir una canción tan fácil. El disco pasó casi de
agache, ahora ya empecé a grabar lo que a mí me ha gustado grabar siempre, que
es la parte criolla, la parte campesina.
¿Cuántos discos ha grabado?
He grabado 10 casetes, deben tener grabadas 110
canciones, máximo 120 porque en cada disco grabo 10, 11 o 12.
¿Las nominaciones suyas y el Grammy del ‘Cholo’ le
cambiaron la vida?
Nosotros decíamos que ojalá uno de los dos fuera y
que algo sucediera con la música llanera y sucedió. Y eso nos ha ayudado mucho,
eso nos cambió la vida a nosotros y a mucho cantante del joropo le cambió la
vida. Si lo niegan se están negando ellos mismos que está trabajando, nos
sirvió a todo el mundo, el joropo en Colombia hace siete años no era bien pago,
en las fiestas de los pueblos nos metían siempre en un rincón, después de eso
la gente ha despertado mucho cariño por la música llanera, con concierto donde
hay cinco mil o diez mil personas y corean la música llanera, eso no sucedía
hace siete años, puedo jurar que no.
¿Lo han tratado mal en algún concierto?
Pésimo, la peor humillación para un cantante
llanero es prestarse para abrir un concierto de una estrella internacional. La
gente de logística de esos conciertos son humillantes, groseros con el cantante
llanero, por ejemplo cuando yo estuve donde Vicente Fernández (en el concierto
en Villavicencio), lo que faltó fue que me pegaran o que yo le pegara un coñazo
a un tonto de esos.
¿Qué pasó?

Primero, cuando yo firmé el contrato pedí un enlace
entre la organización y yo, pues para todo lo de logística, segundo porque pedí
tiempo atrás a qué hora exacta yo cantaba, incluso dejé de ir a Castilla La
Nueva por cumplir en el concierto de Vicente Fernández, y tercero nunca me
dijeron a qué hora cantaba y cuando yo llegué al estadio ya estaba cantando
Silvestre Dangond. A mí me habían dicho que yo estaba por ahí de segundo y yo
me basé en eso y llegué al concierto y todos tenían camerino, menos nosotros.
Yo no peleé esa noche porque uno es muy madre. Me trataron muy mal, no me
pagaron, me quedaron debiendo la mitad. Dijeron que yo había llegado tarde. Yo
llegué a las 8 p.m. y ya estaba cantando Silvestre, pero a mí no me dijeron que
él era primero. Y yo tengo una canción de eso, se llama ‘Dignidad del cantor’ y
es muy posible que salga en el próximo disco. Nació a raíz de eso, del maltrato
que tuvimos.
Además de ser cantante, también es periodista…
Yo siempre quise, yo soy un tipo visionario, yo
soñaba que si yo estudiaba medios de comunicación, la música que yo hiciera iba
a tener otra posibilidad en otros medios que no fueran los regionales (…) Y yo había
escuchado que Inpahu tenía renombre por sus periodistas, y que era sencillo,
humilde y barato, y siempre soñaba que algún día yo pudiera valerme de los
medios para promocionar la música llanera y me ha servido mucho, Yo soy
periodista técnico.
¿Qué proyectos vienen?
Estamos ahora con el disco ’20 años de joropo’.
También los vamos a celebrar el 25 de octubre en el coliseo Bicentenario de
Yopal. Hay un evento que lo va a organizar Acord Casanare y se llama ‘Cumbre
del joropo internacional. Llaneros en los Grammy latinos’. En ese parrando
estará Reynaldo (Armas), que debo reconocer que duró cinco minutos para decir
que sí, el ‘Cholo’ y yO